Los usos lúdicos del cannabis

El cannabis es enormemente popular como droga recreativa. En todo el mundo, la gente, sola o en compañía, disfruta de los porros, pipas, bongs y cachimbas repletas de hachís o marihuana.

El cannabis goza de una popularidad masiva como droga de uso lúdico. En todos los rincones del mundo hay gente que disfruta - sola o en compañía - de un porro, una pipa, un bong o una cachimba con hachís o marihuana. Fumar cannabis ayuda a disfrutar más de la comida o a vivir de forma más intensa la música, el cine o cualquier otra manifestación artística. Una conversación con amigos puede elevarse a niveles sin precedentes, un chiste puede acabar en un ataque de risa tonta y la intimidad puede vivirse de una manera nunca antes experimentada. Y al día siguiente, la mayor parte de estas personas va sin más a trabajar, al gimnasio o a clase, como de costumbre.

Un consumo responsable

Diversos estudios demuestran que un consumo responsable, por parte de adultos, sin consecuencias adversas de tipo social, legal, económico o sobre la salud, no solo es posible sino que tiene lugar a diario. Pero, a pesar de esto, el uso lúdico del cannabis está fuertemente estigmatizado y en la mayor parte del mundo ni siquiera es posible, puesto que el cannabis se considera ilegal. 

Marineros, soldados y artistas

A lo largo de la historia se encuentran diversos indicios del uso lúdico del cannabis. Así, ya en el siglo XVII, en los Países Bajos se consumía cannabis por placer. En aquella época el tabaco era muy caro, así que la gente le añadía cáñamo, que también era vendido por los comerciantes de tabaco. Marineros, soldados y artistas difundieron esta costumbre, que se convirtió en un popular pasatiempo entre todos los rangos y clases sociales. En nuestros museos de Ámsterdam y Barcelona se exponen diversas pinturas de famosos artistas del Siglo de Oro holandés, especializados en representar a figuras fumando en los "fumaderos", los coffeshops del Siglo de Oro.

Las drogas preferidas de una emergente cultura mundial

A partir de los años sesenta del siglo pasado, un público más amplio empezó a interesarse por las posibilidades psicodélicas del hachís y la marihuana gracias a las referencias al cannabis en el arte, la literatura y la música. Esto llevó a un nuevo tipo de consumo, que se hizo muy popular y alcanzó una escala desconocida hasta entonces: fumar por placer y para relajarse. El hachís y la marihuana se convirtieron en las drogas preferidas de una emergente cultura mundial con sus propios héroes, mitos, usos y rituales sociales, lenguaje y expresiones, juegos y acontecimiento sociales.

 En la actualidad, el consumo de cannabis ha penetrado en todas las capas de la sociedad y parece que estamos ante un cambio de tendencia paulatino en cuanto a su aceptación, al menos en Occidente. Incluso el presidente de los Estados Unidos ya no niega haber consumido cannabis.

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Collection items

1937

"El cannabis es peor que el opio, que la morfina o la cocaína, (...), porque despierta las pasiones más terribles y siniestras en las personas."

Colección Hash Marihuana & Hemp Museum

En los Países Bajos, la historia de fumar cannabis se remonta a siglos atrás como se puede ver claramente en este cuadro.

Sergio Garcia

Una de las recientes incorporaciones es la escultura “I Don’t Mean To Be Blunt” (2014) del artista/diseñador americano Sergio García (1978).