Cannabis y la religión

El cannabis era (y es) una planta sagrada para muchas personas y se ha usado, históricamente, en las ceremonias religiosas de muchas culturas, desde el sudeste de Asia hasta América del Norte.

El cannabis es una de las plantas más importantes de las consideradas sagradas por la humanidad. Cuando el cannabis se usa en ceremonias y prácticas religiosas, y cuando es considerado sagrado o importante por una religión determinada, se define como sacramental.

El cannabis y la religión

Es probable que la conexión entre el cannabis y la religión empezara con su uso como incienso ceremonial junto a otras hierbas que gozaban de una penetrante fragancia natural. Al lanzarlo a un fuego o sobre carbones muy calientes, se liberarían nubes de humo rico en el ingrediente activo THC que sería inhalado por los presentes. La percepción mejorada de los colores, los sonidos y el paso del tiempo habría subrayado la creencia de que entraban en contacto con sus dioses.

Gritar de alegría

Hay un informe del famoso Historiador griego Herodoto, escrito alrededor de 440 A.C., sobre ritos funerarios antiguos practicados por los Escitas, un pueblo nómada de Asia central. Se sentaban en las tiendas cerradas donde las semillas de cannabis eran lanzadas sobre las piedras calientes para destruirlas. Es muy probable que las semillas todavía llevaran suficiente materia de polen de plantas para darle un elemento psicoactivo al humo, ya que Herodoto escribe que la inhalación de los vapores les causaba "gritar de alegría".

Esta no es la evidencia más temprana del uso sacramental del cannabis. En la China occidental, en la tumba de un chamán fechada en el 2700 A.C., las flores de una variedad de cannabis psicoactiva fueron encontradas junto con semillas, tallos y hojas. Las flores y semillas, pesando un total de 789 gramos, habían sido depositadas en una cesta y en un tazón que se colocaron al lado de la cabeza y los pies del chamán. Curiosamente, no existe evidencia de que su pueblo - la antigua cultura de la cuenca de Turpan – consumiera cannabis para alimentos, aceite de semillas o fibras. Su presencia en su tumba apunta, claramente, a fines sacramentales.

Cannabis como sacramento religioso

El uso del cannabis como sacramento religioso es anterior a la historia escrita y la evidencia sobre su papel como planta sagrada puede constatarse en la mayoría de religiones antiguas, como el sintoísmo, el budismo y el sufismo, así como entre las tribus bantúes, pigmeas, zulúes y hotenotes de África. Varias religiones modernas practican todavía el consumo ceremonial de cannabis psicoactivo, como por ejemplo la rastafari, mientras que otras lo consideran sagrado por sus muchas otras propiedades y lo veneran como símbolo de fuerza, pureza o bienestar.

Existen razones obvias para este extenso uso como estupefaciente religioso. El cannabis crece fácil y abundantemente en casi todos los climas y es activo en su forma natural, de modo que no requiere procesamiento alguno para disfrutar de sus cualidades de alteración del estado de ánimo. Y, lo que es más importante, inspira la contemplación en lugar de la mera embriaguez.

Mayor comprensión de la vida

Muchos consumidores contemporáneos de cannabis narran sentimientos de ‘unidad con Dios', 'paz y serenidad', 'reducción de la ansiedad', 'mayor comprensión de la vida' y 'mayor reconocimiento de la música y el arte‘, lo que muestra que, aunque los marcos religiosos que rodeaban su consumo puedan haber desaparecido o haberse visto modificados hasta casi quedar irreconocibles, los efectos trascendentales positivos siguen siendo los mismos.

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